jueves, 9 de julio de 2009

ENSAYO DEL LIBRO DE WALTER RISSO "CUESTION DE DIGNIDAD"

Siempre existirán reglas que cumplir mientras el tiempo avanza.
Las circunstancias que nos desagradan son el termómetro de nuestra asertividad pero para esto debemos conocer que significa esta importante palabra.

“Ejercer/defender nuestros derechos personales” sin ser agresivos y con mucha habilidad para usar nuestros sentidos es a lo que se denomina asertividad.

Nuestro entorno cambia cuando utilizamos esta palabra mágica, por lo general nos acostumbramos a ciertas formas de vida y creemos que nada puede cambiar la situación que nos molesta, es tan real el temor a los cambios pero son tan necesarios para progresar. Ahora que se que pueden cambiar muchas cosas en mi vida si hago de la asertividad una actitud diaria.

Risso, en su libro manifiesta algo que es tan cierto: “que no se necesita recurrir tanto al perdón porque al ser honestos y directos impide que el resentimiento eche raíces”. Estamos tan necesitados de perdón y nos cuesta pedirlo. Y sin saberlo, tenemos la solución en nuestras manos. Que paradójico… ¿verdad?
Creo a esto hay que añadirle prudencia, modulación adecuada a nuestra voz, gesticulaciones precisas y mirar a los ojos con quienes debemos enfrentarnos.

¿Por qué ser asertivo es cuestión de dignidad?, al principio no entendía la relación de este tema con la dignidad, me resultaba incoherente en cierta forma, hasta que entendí su significado real de “reconocer que merecemos lo mejor” y por supuesto, ¡me gustó!

Me di cuenta que mi asertividad era circunstancial desde mi perspectiva. Aprender que esta virtud se desarrolla y que es el mejor antidepresivo existente que conlleva a mejorar nuestra relación intrapersonal e interpersonal.
Jamás debemos permitir que agredan nuestros límites. Merecemos respeto y consideración. Algunos subliminalmente quieren influenciarnos, tratando de someternos a sus maltratos o quieren que hagamos lo que ellos quieren. NO SOMOS MAREONETAS, y como tal debemos de reconocer que esta posición depende también de nuestras decisiones.

Somos seres “yoístas” y esto no significa ser egocentristas, no… es un termino sinónimo de únicos y que encierra el concepto de que cada quien tiene una esencia personal.

La asertividad mejora la comunicación que tanta falta nos hace, porque practica los valores de la tolerancia, el respeto, la honradez y la transparencia.


¿Quiénes no son asertivos?

Los nerviosos, miedosos, inseguros y los dependientes de la circunstancias y de las personas que “son mas fuertes”.
Pero para todos ellos hay un antídoto, ¡gracias a Dios! La respuesta ya es obvia: la asertividad.


¿Qué hay de positivo si soy asertiva?

Gozaremos de salud física y mental
Los verdaderos amigos se quedan, aquellos que no esperan manejarnos a su antojo y los que aprecian realmente la sinceridad.
Aprendemos a ser tolerantes y a controlar nuestras emociones.

La vida es como un bumerán… todo lo que das, regresa a ti
Las circunstancias para ser asertivos, si nos percatamos, son como los sentidos, siempre estarán allí, la diferencia no esta en lo que nos hace o lo que sucede, sino lo que hacemos y como reaccionamos. He allí el gran problema de la inconformidad y la autoestima.
¿Nos valoramos nosotros mismos?... un ejemplo real es cuando una madre defiende a su bebe cuando ve que alguien lo agrede… pero ¿qué pasa cuando ella misma no se defiende de los maltratos de su esposo? ¿Eso es dignidad?
La pregunta del millón ahora es: ¿Cuál es el significado de dignidad?... es saber que merecemos lo mejor…


Lo curioso es que cuanto somos asertivos, debemos esperar a que las personas se sientan en cierta forma admiradas y hasta es probable que rechacen nuestra nueva posición, pero siempre y cuando nos aseguremos que realmente nuestro cambio no agrede a nadie, es normal las reacciones que obtendremos porque simplemente no están acostumbrados. Solo debemos dar el paso para ser libres.
La asertividad esta muy lejos de la agresión y la posición “defensiva”. No! Más bien asume la posición de poner las cosas en orden y la trasparencia como pilares del entorno.
Cuando somos egoístas con nuestro yo, somos desequilibrados y esto conlleva a sentirnos desilusionados.

Como sabemos, todo extremo es malo. Y llevar ese “apasionamiento obsesivo por ser bueno” nos causará problemas, convirtiéndonos en codependientes emocionales.
No conocía el término fobia social, una “enfermedad psicológica” que encierra las actitudes inesperadas que nos impulsan a sentirnos menos que los demás por lo que nos rodea. Nos dejamos envolver en la ansiedad, la vergüenza y la espuma de a apariencia

Las personas manejamos dos puntos de vista: la que interioriza y otra que observa el exterior. Existe un sentimiento primitivo que cuando nos invade no es fácil superarlo, es el acusador de muchos: la vergüenza, tanto así que podemos hasta clasificarla como pública y privada.
La vergüenza pública es el enfoque que asumimos luego de un error, que peligra cuando nos dejamos gobernar por ella. Nos intimida. Nos sugestionamos y olvidamos el perdón como primer recurso para la libertad

“Las personas que tienen la mala costumbre de concentrarse mas en lo negativo que el positivo terminan por ignorar lo bueno” dice Walter Risso, porque llega un momento que el temor al cambio nos lleve a conformarnos y a aceptar lo que nos hace daño como la única solución.
Debemos entender que siempre seremos vulnerables a todo lo malo, a la agresión, abuso etc. Pero el mejor antídoto para poder sobreponerse a estas afecciones es en definitiva amarnos incondicionalmente a nosotros mismos que no es más que el resultado de nuestro principal vínculo social: la familia.
Los padres juegan un rol importante porque son los constructores del autoestima pero no debemos olvidar que cada quien es el arquitecto de su propio destino. Jamás nos hagamos las victimas por lo que sucedió. Solo debemos reconocer que a lo mejor nuestras circunstancias no han sido buenas y adquirir la postura de no dejarse llevar por el pasado.

Me pregunto: ¿Qué es peor… soportar el dolor que llevamos por dentro y callar… o sentir y saber que somos hipócritas? Hemos llegado a que “confundimos la apariencia con la esencia” de lo que somos.
La ansiedad nos lleva a: la inmovilidad tónica, miedo a perder el control, pero con la intención paradójica (retar a nuestros miedos y enfrentarlos así sea públicamente) lograremos sobreponernos.
En resumen, amarnos indefectiblemente, retar a los miedos, y estar seguro de ser dignos y libres por quienes somos, nos dará la felicidad que anhelamos.

· Si el miedo aparece, los derechos pueden empezar a tambalearse, a confundirse o incluso doblegarse.

· El miedo a ser egoísta nos lleva al extremo de la sumisión

· La prudencia baja nuestras resoluciones y nos obliga a pensar antes de actuar.

· La prudencia gobierna nuestros deseos y suaviza nuestros impulsos.

· La mayoría de los asertivos tienen pocos, pero buenos amigos.

· Somos seres yoícos.

· La asertividad nos ayuda a modular la violencia interior y a acceder a la dignidad.

· Somos lo que recordamos.

· La estrategia preferida para llevar la carga de un ego herido de muerte es la evitación y el anonimato.

· No hay otra forma de vencer la vergüenza privada que aceptarse incondicionalmente.

· El fenómeno humano se forja precisamente en la relación con otros.

· Necesitamos algo de oposición contractiva para que los lazos afectivos se fortalezcan.

· El miedo a dar una mala impresión nos vuelve hipersensibles a la desaprobación.

· La dignidad tiene que ver con la fluidez verbal.

· El pasado no perdona si nos quedamos anclados en el.

4 comentarios:

  1. decir lo que pensamos en el momento preciso, utilizando las palabras adecuadas, de la forma correcta.

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  2. Respuestas
    1. ¡De nada! Para mi también fue de gran utilidad, gracias por su comentario.

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