lunes, 15 de agosto de 2016
ENSAYO DEL LIBRO "LOS MISERABLES" POR VICTOR HUGO
Los miserables es un libro extraordinario, a quienes nos interesa la lectura clásica, es casi una obligación leerlo, ¡y qué obligación más bonita!
Victor Hugo escribe de tal forma que al lector lo envicia y en cada capítulo deja algo que nos engancha al otro, así como como un eslabón.
Las sensaciones, sentimientos y emociones que causa, son impredecibles. Podemos pasar de un momento de lágrimas a ternura, de indignación a compasión.
Efectivamente, Victor Hugo en todo el libro se encarga de ir descifrando las personalidades de sus personajes y cada quién tiene su propio protagonismo en cierto capítulos. Sin embargo, el principal es Jean Valjean, un presidiario (injustamente, cabe recalcar, por haberse robado un pedazo de pan aquel día en que su hermana y los hijos de ésta no tenían nada para comer) "redimido", por así decirlo, gracias a un obispo que influyó en él, porque nunca hubo maldad en él. Sin embargo la condición de presidio lo condenó psicológicamente a este status. Valiente, fuerte y generoso son sus mayores virtudes.
Todo se desarrolla en el siglo 18, en medio de prejuicios y recalcada diferencia de clases sociales, en medio de las guerras y revoluciones. Cuando existía la guillotina y cuando no se trataba de salvar, sino de juzgar y encarcelar, a excusas del cumplimiento de la justicia, por tales razones, es un juego de paradojas.
Cossete, es el resultado supremo de la redención de Jean Valjean, quién llega como salvador a su vida, convirtiendolo en su padre, sin ella desconocer hasta el desenlace las verdaderas razones de sus escabullidas junto a él en las calles de París. Transcurren 10 años desde el momento que fue adoptada por Valjean. Ella es hija de Fantina, a quién Jean Valjean conoce el día en que ésta muere. Con Cossete bien vendría el refrán "de patito feo a bello cisne", porque así fue, desde su vida personal hasta su físico. De probre huerfána maltratada por los Thernadier (desde sus 4 años hasta los 8, cuando fue rescata por Valjean) se convierte en baronesa al casarse con Maius, un abogado, prejuicioso y resentido, lo que lo convierte en ingrato y que lamentablemente reconoce su falta cuando las personas que han dado su vida para salvarlo (su padre y Valjean) mueren.
Existen otros personajes, no menos importartes como los Thernadier, diríamos que es el antagonista, reflejo de la avaricia y pobreza tanto exterior como interior, Gravochre (un niño que me hizo reir y llorar) mezcla de la inocencia y la valentía, común en los niños, que muchas veces piensa mejor que un adulto, arriesga todo por su país siendo un "niño de la calle". También esta Jarvet, el agente de la policía arraigado a los valores de justicia y reciprocidad, el mismo que no pudo con su vida, cuando a quién perseguía para condenarlo le salvó la vida, su sentido de justicia exagerada lo condeno asimismo. Entre otros personajes, estos son los que llevan el hilo principal.
La obra refleja tanto la gratitud y la ingratitud del mundo, las casualidad y las vueltas que dá la vida, porque a pesar de trancurrir algunos años, y ser personajes de diferentes procedencias, en algún momento de la obra, todos se conocen indistintamente de la situación. Es decir, aquí se aplica otro refrán "el mundo da vueltas" o "¡qué pequeño es el mundo!"
A continuación un extracto de frases:
1. Lo que de los hombres se dice, verdadero o falso, ocupa tanto lugar en su destino, y sobre todo en su vida, como lo que hacen.
2. -Pero el más bello altar -decía- es el alma de un infeliz consolado en su infortunio, y que da
gracias a Dios.
3. La ignominia está sedienta de consideración.
4. Ciertas personas son malas únicamente por necesidad de hablar. Su palabra necesita mucho combustible y el combustible es el prójimo.
5. La guerra puede tener bellezas tremendas, pero tiene también cosas muy feas. Una de las más sorprendentes es el rápido despojo de los muertos. El alba que sigue a una batalla amanece siempre para alumbrar cadáveres desnudos.
6. Corre, espía, pregunta, pierde el tiempo, sabe curar pipas, jura como un condenado, frecuenta las tabernas, es amigo de ladrones, tutea a las prostitutas, habla la jerga de los bajos fondos, canta canciones obscenas, y no tiene ni una gota de maldad en su corazón. Es que tiene en el alma una perla, la inocencia; y las perlas no se disuelven en el fango.
7. Mientras el hombre es niño, Dios quiere que sea inocente.
8. Era uno de esos niños dignos de lástima entre todos los que tienen padre y madre, y son huérfanos.
9. Creyendo que no era amado, no amaba.
10. Era pobre, pero tenía un bolsillo inagotable de buen humor.
11. Hay padres que no quieren a sus hijos, pero no hay un solo abuelo que no adore a su nieto.
12. El descaro, en ocasiones, tiene vergüenza.
13. ¿no es cuando la caída es más profunda que la caridad debe ser mayor?
14. y no hay nada más peligroso que la interrupción del trabajo, porque es una costumbre que se pierde. Costumbre fácil de perder y difícil de volver a adquirir.
15. Es doloroso, pero hay un momento en que la miseria separa hasta a los amigos.
16. no se hablaban, no se saludaban, no se conocían: se veían y, como los astros en el cielo que están separados por millones de leguas, vivían de mirarse.
17. Hay momentos en que cualquiera que sea la actitud del cuerpo, el alma está de rodillas.
18. Todas las obras de Dios están hechas para servir al amor.
19. En cierto grado de miseria, el pobre en su estupor no flora ya su mal ni agradece el bien.
20. Es un error creer que la pasión, cuando es feliz, conduce al hombre a un estado de perfección; lo conduce, simplemente, al estado de olvido. En esta situación, el hombre se olvida de ser malo, pero se olvida también de ser bueno. El agradecimiento, el deber, los recuerdos, desaparecen.
21. pero una joven bonita no es el mejor remedio contra la fiebre.
22. Los jóvenes sienten el enfriamiento de la vida; los ancianos el de la tumba.
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